Cambios Climáticos
Consultor técnico del centro de investigación y desarrollo de Petrobras, CENPES, Paulo Cunha vive un momento especial. Como científico del Panel Intergubernamental de Cambios Climáticos (IPCC), comisión creada por la Organización Meteorológica Mundial (WMO) y por el Programa de Medio Ambiente de las Naciones Unidas (Unep), comparte la conquista del Premio Nobel de la Paz 2007 con el ex vicepresidente estadounidense Al Gore y todo el equipo del IPCC. Y, como fue uno de los revisores de todo el contenido del informe sobre captura y almacenamiento de dióxido de carbono (CO2) divulgado por la comisión el año 2005, una especie de consolidación de los estudios sobre el tema, la conquista tiene un sabor especial para él. A fin de cuentas, los crecientes niveles de dióxido de carbono liberados en la atmósfera debido a la acción del hombre están entre las principales causas del calentamiento global y el secuestro de carbono es una de las mejores soluciones para mitigar el problema y, consecuentemente, los cambios climáticos que ocurren en el mundo y que aún están por venir
¿Desde su punto de vista, qué significa que el Premio Nobel de la Paz haya sido concedido a Al Gore y al IPCC por sus esfuerzos en diseminar conocimientos sobre los cambios climáticos causados por el hombre y en establecer las bases para la implementación de medidas que reduzcan tales cambios?
Es enriquecedor y motivador que un premio Nobel sea concedido a una colectividad, por primera vez, y reconozca su trabajo de casi dos décadas. El IPCC, creado en 1998, congrega todos los países miembros de la Organización Meteorológica Mundial y del Programa de Medio Ambiente de las Naciones Unidas (Unep), además de miles de científicos de innumerables países, que actúan como autores, colaboradores y revisores de los informes publicados. El premio es de todos ellos, incluidos en este grupo el consultor senior de la unidad de Negocios de Exploración y Producción de Petrobras en Bahía, Paulo Sérgio Rocha, y el investigador del área de Seguridad, Medio Ambiente y Salud de la Compañía cedido al ministerio brasileño de Ciencia y Tecnología, José Domingos Miguez. Sin embargo, fue el ex vicepresidente de los Estados Unidos, Al Gore, quien, defendiendo la misma causa, consiguió atraer la atención mundial para la necesidad de mitigar los cambios climáticos lo antes posible. El lanzamiento del documental Una Verdad Inconveniente, premiado con un Oscar, y del libro con el mismo nombre, de su autoría, contribuyeron bastante para la concienciación de las personas sobre las graves consecuencias de la acción humana sobre la Tierra, teniendo en cuenta el mal uso de los recursos naturales y la emisión de contaminantes en la atmósfera. Además, orientaron a las personas sobre lo que se puede hacer para tornar al planeta sustentable en el futuro.
¿Por qué a ese trabajo en favor de la mitigación de los cambios climáticos le fue concedido el Premio Nobel de la Paz?
Hay un potencial de conflicto envuelto en la cuestión de los cambios climáticos. El aumento del nivel del mar, que, en un período de 100 a 200 años, podrá ser de 10m debido al deshielo de casquetes polares, en caso de que no tomemos medidas para reducir el calentamiento global, puede sumergir las islas Maldivas, en el Océano Índico, las Islas del Pacífico e inundar tierras en Bangladesh y Manhattan, por ejemplo. Regiones desérticas, como Darfur, en África subsahariana, se volverían más desérticas, debido al aumento de la temperatura del planeta. Surgirían nuevos desiertos. El aumento de la temperatura, que tiende a ser de 6º C hasta el fin del siglo, calentaría las aguas de los océanos y aumentaría la incidencia de huracanes, tifones y ciclones. En este contexto, multitudes tendrían que desplazarse de donde viven para abrigarse en locales seguros. La reducción de extensiones de tierra aptas para la agricultura podría aumentar el hambre en el mundo, principalmente en las clases más pobres. Recursos como agua potable y energía escasearían. Además, como los climas más calurosos favorecen la proliferación de mosquitos transmisores de enfermedades como el dengue, la fiebre amarilla y la malaria y su procreación aumenta en áreas desmatadas, las epidemias se propagarían con más facilidad. La mitigación de los cambios climáticos, conforme orientan estudios del IPCC y del ex vicepresidente de los EE.UU. Al Gore, evitaría disputas por tierras, agua potable, comida y energía. Así, la paz sería mantenida en el mundo. Y el futuro del planeta continuaría siendo viable, también gracias a la concienciación de los pueblos en cuanto al consumo racional de esos recursos, sin desperdicios.
¿Desde el punto de vista del IPCC, cuál es la contribución que el secuestro de carbono podría realizar
en la mitigación de los cambios climáticos?
Nuestros estudios en el Panel Intergubernamental de Cambios Climáticos indican que el secuestro de carbono puede causar una reducción de orden del 40%, hasta el 2100, en el volumen de los gases de efecto invernadero presentes en la atmósfera. El secuestro puede ser directo, lo que implica la captura, el transporte y el almacenamiento de CO2 en reservorios geológicos subterráneos de petróleo y/o gas, acuíferos salinos profundos o minas de carbón. Ya el secuestro indirecto ocurre mediante reforestación o forestación. Las especies vegetales plantadas incorporan el CO2 a su biomasa y, así, crecen. Los métodos considerados más eficaces son el almacenamiento geológico en reservorios de petróleo o en acuíferos salinos profundos. Hace décadas, empresas ya inyectan de vuelta CO2 en reservorios de petróleo o gas parcialmente depletados, a fin de direccionar el petróleo o el gas restante aprisionado en las capas geológicas más profundas para pozos productores y aumentar el factor de recuperación de campos maduros. Sin embargo, la cantidad de CO2 inyectada es pequeña, ya que, para tal fin, no es necesario un gran volumen. La idea es usar la misma tecnología en escala mayor, para devolver el CO2 a la Tierra, de forma segura y permanente. El IPCC evalúa que los reservorios profundos de petróleo y gas puedan almacenar 2.000 gigatoneladas de CO2, como mínimo. En el caso de los acuíferos salinos profundos, constituidos por rocas porosas que contienen agua muy salada y, por lo tanto, no potable, el dióxido de carbono inyectado quedaría retenido en esas porosidades. La capacidad de almacenamiento aún está siendo evaluada, pero se estima que sea bastante superior a la de los reservorios de petróleo.
¿Qué está haciendo Petrobras para mitigar los cambios climáticos?
La Compañía mantiene, en su misión, el compromiso de actuar con responsabilidad social y ambiental en los mercados nacional e internacional. Es, incluso, uno de los atributos de su visión hasta el 2020 ser referencia en ese ámbito. Más específicamente, en cuanto a la reducción de la intensidad de emisiones de gases de efecto invernadero, Petrobras hizo constar en su Plan de Negocios 2008-2012 que pretende alcanzar niveles de excelencia en la industria de energía. Tiene por meta evitar la emisión de 21,3 toneladas de CO2 hasta el 2012. Para que eso ocurra, la Compañía monitorea sus emisiones atmosféricas por intermedio del sistema Sigea, implantado el 2002, y trabaja en algunos frentes. Se empeña en aumentar su eficiencia energética. Investiga, desarrolla y/o comercializa productos que puedan impactar cada vez menos el medio ambiente. Amplía la participación del gas natural y de los biocombustibles en la cadena energética brasileña. Además, invierte en energías renovables.
¿Usted podría citar algunos ejemplos de esas acciones?
En términos de eficiencia energética, Petrobras reduce desperdicios por la sustitución o por el upgrade de equipos, por la concienciación de su personal y, por ejemplo, por un mayor aprovechamiento del gas natural producido junto con el petróleo, para que sea quemado lo mínimo posible en la llama piloto de los flares de las plataformas. En este esfuerzo, tienen un papel relevante las 40 Comisiones Internas de Conservación de Energía de la Compañía. También fue una contribución importante el Seminario Internacional Petrobras de Eficiencia Energética 2008, realizado entre el 26 y el 28 de mayo, en Rio de Janeiro, con la presencia de representantes de la ONU y de IPCC como conferencistas invitados, entre otros especialistas, y la premiación de empleados que presentaron proyectos de conservación de energía que más pueden contribuir para mejorar los resultados de Petrobras. La compañía mejora la eficiencia de sus procesos, planeándolos, comparando lo que es hecho con las mejores prácticas y proponiendo perfeccionamientos. Mediante exportación, amplía el uso del etanol oriundo de la caña de azúcar en el exterior y desarrolla investigaciones sobre etanol de lignocelulosa, en CENPES, que implican el aprovechamiento del bagazo y de la paja de la caña. Desarrolla el diésel con tecnología H-Bio, aún no disponible para comercialización, el cual, gracias a la mezcla de aceite vegetal a fracciones de diésel de petróleo, tiene menor proporción de azufre y es parcialmente renovable. Investiga el biodiésel producido del aceite de plantas oleaginosas o directamente de la semilla de esas plantas e inauguró, recientemente, en el Brasil, dos usinas en que el biodiésel será producido en escala industrial por cooperativas de familias de agricultores. Invertirá US$ 6,7 mil millones hasta el 2012 para desarrollar la cadena de gas natural en el Brasil, asegurando flexibilidad y confiabilidad para el suministro, de modo que aumente la participación del combustible en la matriz energética brasileña. Investiga como baratear la producción, el stock y el transporte de hidrógeno. Además, por intermedio del Programa Tecnológico para Mitigación de Cambios Climáticos, Proclima, creado el 2007, investiga el secuestro de carbono; la eficiencia energética; la evaluación del ciclo de vida de productos y la evaluación de impactos de los cambios climáticos, de vulnerabilidades de Petrobras y de su adaptación al nuevo contexto.
¿En el ámbito de secuestro de carbono, cómo está el progreso de las acciones en la Compañía?
Petrobras creó un grupo de estudios de tecnologías de secuestro de carbono para la mitigación de cambios climáticos, el cual actúa, desde el 2003, con el objetivo de desarrollar tecnologías de fijación de carbono en biomasa; captura, transporte y almacenamiento de CO2; y construcción y diseminación de una visión transdisciplinar sobre el tema. Firmó sociedades con universidades brasileñas para el desarrollo de iniciativas relacionadas a la fijación de carbono en biomasa, en especial en microalgas y vegetales superiores. Coordina una red, formada también por ocho universidades brasileñas y, brevemente, por 12 más, en la cual invierte en favor del desarrollo de proyectos relacionados a toda la cadena de secuestro de carbono. Esa red desarrolla alrededor de 50 proyectos de investigación y desarrollo en ese campo y constituirá 17 centros de excelencia, en el Brasil, para la diseminación de los conocimientos obtenidos. La Compañía participó de proyectos de investigación y desarrollo sobre el tema, en conjunto con Regina University, de Canadá, e integra el Carbon Capture Project – Phase 2, proyecto multicliente que reúne grandes empresas mundiales del sector de petróleo interesadas en desarrollar y perfeccionar tecnologías de secuestro de carbono. En el Recôncavo Baiano, Petrobras iniciará, a fines del 2008, el proyecto piloto de inyección y almacenamiento de CO2 en acuífero salino en el campo Rio Pojuca y hará el monitoreo del gas en el local para detectar posibles escapes. Aún, en este año, implementará la inyección de CO2 en el campo de Miranga para la recuperación avanzada de petróleo, el almacenamiento del gas en el mismo local y la reinyección, en el reservorio, de CO2 producido, lo que posibilitará el cierre del ciclo de producción. Además, habiendo realizado la recuperación avanzada de petróleo en reservorios por 25 años en el Recôncavo, la Compañía, en el campo de Buracica, evalúa los impactos de la inyección de CO2 en la integridad de un pozo y en la microbiota, en sociedad con integrantes del proyecto CCP2. En la Cuenca Potiguar, en Rio Grande do Norte, Petrobras estudia la posibilidad de, en el 2012, implementar un proyecto de almacenamiento de CO2 en el acuífero salino profundo y en el reservorio de petróleo, para la recuperación avanzada de campos. En la Cuenca de Paraná, al Sur del Brasil, la Compañía estudia locales para el almacenamiento de CO2 en minas de carbón, lo que causa la liberación de gas metano, que puede ser utilizado como combustible. Además, estudia la gasificación del carbón in situ, es decir, en esas minas, lo que sería menos perjudicial ambientalmente, pues el gas producido del carbón emite menos CO2 al ser quemado que la quema directa del carbón. Ésas son apenas algunas de las iniciativas más relevantes. De cualquier forma, todavía hay mucho a ser hecho...por Petrobras, por las industrias, por los países y por la humanidad.